SONIA CUNLIFFE

2017
FOTOGRAFÍA INDELEBLE
EL IMAGINARIO DE TEODORO BULLÓN

INTERVENCIÓN DE ARCHIVO
TEXTO JUAN ANTONIO MOLINA CUESTA
CURADURIA SOPHIA DURAND
Fotografía de artista jaujino Teodoro Bullón de un hombre en el campo, cuyas manchas de hongos se mantienen en la imagen

En la trayectoria artística de Sonia Cunliffe se conjugan desde un primer momento las tareas de investigación, rescate y apropiación. Ha recreado muestras de su propio álbum familiar de fotografías, pero igualmente otras en base a álbumes con anónimos personajes, adquiridos en anticuarios, y a los que supo darles una segunda vida. Destacan entre ellos la colección de prostitutas de la Lima antigua, la pareja erótica fetichista que se autofotografiaba, el olvidado archivo cubano de los niños de Chernobyl o el archivo carcelario de los primeros presos del Panóptico limeño.

Con esta muestra sobre el jaujino Bullón, que ofrecía a sus clientes “fotografías indelebles”, Cunliffe nos revela una doble intervención: las fotografías deterioradas por el tiempo, cuyas manchas de hongos ella mantiene en memoria a la valoración que Duchamp daba al azar y lo espontáneo, y su instalación titulada “El muro de los fantasmas”, una pared de adobe con una ventana construida (por Sonia Cunliffe) con las placas de vidrio rotas del archivo rescatado, a fin de ilustrar una anécdota deliciosa. Según la tradición jaujina, en una pared similar (que ya no existe, pero que existió en otros tiempos) se habrían utilizado así varios de esos espectrales negativos en placas de vidrio “que no servían para nada”, por considerarse las placas una técnica obsoleta.

Con gran sensibilidad y sentido estético, Cunliffe nos asombra y deleita una vez más.

FERNANDO AMPUERO
Fragmento de texto curatorial Jauja, Sonia y El muro de los fantasmas. 2017.